Mayo 24, 2008
Finales abiertos, cicatrices mal curadas.
Mucho tiempo llevaba sin venir a mi pequeño rincón coleccionista de sentimientos.
Sin duda han pasado muchas cosas en este tiempo, y la foto ya no es la misma. Unos protagonistas se van, otros vienen, algunos se hacen secundarios, y a la inversa.
Desconcierta y sorprende la facilidad con que todos somos sustituibles. Y más aún lo aparentemente sencillo que es para ciertas personas pasar página y no mirar atrás. Especialmente cuando esa página se ha escrito a medias, y no se le terminó de dar un sentido completo y coherente. Odio dejar tareas a medias, me crea una cierta inestabilidad latente. Es un sentimiento no grave en exceso, diría que es similar a una herida en un dedo cuando te cortas con un folio. Ese dolor no te merma para hacer cualquier actividad y seguir adelante con tu vida, pero lo sientes continuamente, periódicamente, y escuece. Por eso hay que curarlo, aunque ese corte haya sido inapreciable. Pues bien, cuando ese corte reside en el corazón, se traduce en una mirada atrás periódica, con la cual uno hace sus cábalas e intenta cerrar capítulo para así pisar más contundentemente en el camino del presente con rumbo a un futuro. Pero es la primera vez que no puedo cerrar capitulo adecuadamente, o al menos de la manera que a mí me gusta. Realmente no busco un final diferente, simplemente busco razones que dieron cabida a ese final que nunca fue catalogado como tal. Si no hago eso, no acabaré de pasar esa página, de la que tanto disfruté y me recreé un día, y que también me hizo sufrir. El problema es que a veces remover en el pasado puede doler, sobre todo cuando aparte de un "yo" hay un "tú". Ojalá se hubieran hecho las cosas adecuadamente, aunque ese final estuviese escrito desde el principio. Pero el mero hecho de que haya un final no implica necesariamente que tenga que ser infeliz.
No me gustan los finales abiertos, supongo que ese es el punto donde quiero llegar. Y eso es simplemente porque da lugar a que la imaginación quede abierta a muchas posibilidades. En este apartado, prefiero no imaginar. Quiero, o más bien, necesito seguir adelante en paz.
Hoy no ha dejado de doler. Pero voy a por una tirita.
Enero 29, 2008
Siempre
"Siempre". Una canción que me ha entrado directamente en vena. No tengo dudas de que para escribir un tema así has tenido que haber amado y haber sido amado en algún momento de tu vida.
Pero lo que no tiene precio es el haber descubierto esta canción un lunes de Enero a las 20.30, y descubrir que tengo la oportunidad de escucharla en directo en el Búho Real tan sólo una hora después, tal y como hice (en la siempre grata compañía del Abu). Intenso.
Un grato regalo y descubrimiento que llegó a mí sin esperármelo, y que me guardo en mi más íntimo y secreto rinconcito, para disfrutarlo en la soledad de la que, de vez en cuando, disfruto.
Invito a tod@s a que veáis en directo a LANTANA en sus próximos conciertos en Madrid.
Un placer haberte conocido.
Visita www.lantanaland.net
Enero 22, 2008
Incondicional
Incondicionalidad. Una palabra en desuso, una actitud en extinción.
El ser incondicional puede parecer una manera de actuar normal, pero a la hora de la verdad es cuando nos debemos plantear si realmente lo somos. Y puedo decir que cada vez veo que la gente lo es menos y menos. O eso, o es que entre nosotros no transmitimos lo que sentimos y lo que queremos decir o ser. De todas formas me tomaré la mínima licencia de poner en duda esta actitud en buena parte de la gente.
Vivimos en un mundo de prisas, en un mundo de raciones individualizadas, un mundo donde miramos hacia nuestros propios zapatos cuando andamos a 100 por hora de camino a nuestro trabajo, café y documentación en mano. Vivimos agazapados en nuestro propia persona, construyendo muros para que nadie nos haga sufrir, y así protegernos para poder ser menos infelices. Pero lo que quizá deberíamos hacer es ver las cosas desde el punto de vista opuesto, e intentar ocupar nuestro tiempo en intentar buscar la felicidad, sintiendo y no pensando, construyendo y no muros, mirando hacia delante y no pensando que todo tiempo pasado fue mejor, sin intentar buscar miradas ya perdidas en otras personas. Ser. Dar. No recibir. No pedir.
Cada vez el yo está más de moda, desapareciendo sus detractores, que también se ven atraidos por su fuerza arrolladora que todo lo arrasa. Es curioso lo que me dijo el dueño de las tiendas de corbatas Andrew´s Ties hace unos meses. Me comentó que había decidido cambiar el nombre de sus tiendas por el de "Solo Io". Y a mi pregunta de por qué había hecho eso, me respondió... "El yo está de moda, es fashion". El Io, el Ego, el Yo, se llevan, venden. Supongo que él pensaría que si no puedes con el enemigo, únete a él.
La incondicionalidad consiste en dar sin anteponer nuestros requisitos, porque existe felicidad en el mero hecho de entregarse a la otra persona sin contemplaciones y sin pedir nada a cambio. Entre otras cosas porque todo llega, y toda acción conlleva una reacción. Y si no es hoy, será mañana, pero será. Es difícil? No digo que no lo sea, pero es posible, doy fe de que lo es. Pero excusas del tipo "es que me tengo que querer a mí ante todo para querer a los demás" están bien, tampoco quito la razón a esta frase, pero no me vale.
Intentemos escuchar antes de hablar, e intentemos mirarnos a los ojos más habitualmente, intentemos disfrutar de los silencios, y de un momento compartido de tranquilidad mirando al cielo, sin esperar más de ese momento que el mero hecho de poder vivirlo. Shhhh.
Como bien dijo Fito Paez... Dar es dar.
Diciembre 15, 2007
Tal vez
Pido perdón.
Es simple, es sincero. Y hoy, no sé por qué razón, necesito expresarlo. Al mundo. A todos. A todas.
Perdón por todo mal que hay podido causar, haciendo especial hincapié en mis relaciones sentimentales. Porque tengo culpa, porque lo asumo, porque si no fuera por mí lo mismo podríamos estar juntos, podríamos ser felices, podríamos ser uno.
A veces se me olvida que lo más bonito de amar es dar, sin buscar el ser correspondido, porque eso viene solo, viene dado, un acto reflejo.
Todo el amor que llevo dentro, tan intenso, tan vivo, tan honesto, te lo quise dar, o lo intenté al menos. Fallé, pero discúlpame por cada acto, por cada detalle, por cada falta. No tuve intención, no tuve intención, no tuve intención.
Nadie más que yo desearía ser feliz a tu lado, nadie más que yo desearía entregarme con el alma, con el corazón, y nadie más que yo desearía haber besado tus lágrimas con tanta ansia, con tanta pasión.
Siento que he fallado, pero a la vez siento que algún día todo será perfecto, porque sé lo que soy, sé lo que siento, y sé que puedo. El día que sepa transmitir todo lo que llevo dentro y una personita entienda todo este maremagnum interior, te querré tanto que estarás jodida, porque ni en el mismísimo infierno te vas a librar de mi amor. Nunca. Jamás. Mis noches y mis días por ti. Mi vida.
Perdón. Fallé. Gracias por haberme querido. Gracias a ese amor soy quien soy. Y crezco a cada golpe encajado, a cada mirada sincera, a cada beso entregado.
Perdón. Y gracias.
Gracias.

